
Un conflicto comercial y energético marcó las relaciones entre Ecuador y Colombia.
Las relaciones entre Ecuador y Colombia, que el mes pasado parecían encaminarse hacia una reapertura del diálogo, volvieron a deteriorarse tras una nueva controversia. La tensión se reactivó cuando Quito decidió incrementar en un 900% la tarifa por el transporte de petróleo colombiano, una medida que Bogotá calificó como una nueva acción hostil.
El aumento, que elevó el costo de uso del Sistema de Oleoducto Transecuatoriano (SOTE) de 3 a 30 dólares, fue anunciado el mes pasado por la ministra ecuatoriana de Ambiente y Energía, Inés Manzano. Según explicó en una entrevista radial, la decisión respondió a un principio de “reciprocidad”, luego de que Colombia suspendiera la venta de energía eléctrica a Ecuador. Desde Bogotá, esa suspensión había sido justificada como respuesta al anuncio ecuatoriano de imponer aranceles del 30% a productos colombianos, una medida prevista para entrar en vigor a comienzos de febrero y que el presidente ecuatoriano, Daniel Noboa, denominó “tasa de seguridad”. Manzano respaldó la postura del mandatario, argumentando que Colombia no ha hecho lo suficiente para garantizar la seguridad en la frontera común, y subrayó que Ecuador no puede asumir en solitario esa responsabilidad.
Por su parte, el mes pasado, el ministro de Energía de Colombia, Edwin Palma, rechazó el incremento tarifario, calificándolo de desproporcionado, unilateral y contrario a los acuerdos bilaterales, y advirtió que la medida perjudica gravemente la relación entre ambos países.
Este episodio se sumó a una serie de fricciones iniciadas semanas antes, cuando Noboa anunció los aranceles a productos colombianos. Posteriormente, el Gobierno del presidente Gustavo Petro defendió su política de seguridad y confirmó la suspensión del suministro energético a Ecuador, país que en los últimos años ha enfrentado problemas de abastecimiento eléctrico.
Pese a la escalada, a finales del mes pasado ambos gobiernos señalaron que mantenían contactos para organizar una reunión de alto nivel con el objetivo de resolver el conflicto por la vía diplomática. Desde Colombia, la cancillería reiteró su llamado al diálogo y a evitar decisiones unilaterales que puedan agravar la crisis.
Analistas coincidieron en que, aunque la tensión fue significativa, el conflicto surgido el mes pasado podría resolverse mediante la negociación, advirtiendo que un enfrentamiento prolongado tendría consecuencias negativas para dos países con fuertes lazos comerciales y energéticos.
Publicado el : 6 de febrero de 2026

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