
Bruselas impulsa el “Made in Europe” para reforzar su industria.
Los dirigentes de la Unión Europea se reunieron en el castillo de Alden Biesen, en Bélgica, para analizar propuestas destinadas a fortalecer la competitividad del bloque, en un contexto marcado por la presión geoeconómica de Rusia, China y Estados Unidos. El objetivo central es reducir la dependencia de Washington y limitar los riesgos derivados del auge industrial chino.
A su llegada al encuentro informal, el presidente del Consejo Europeo, António Costa, explicó que la cita busca impulsar el crecimiento económico europeo. Subrayó que una de las prioridades es completar y profundizar el mercado único, eliminando trabas internas y simplificando la burocracia. Otro de los ejes del debate gira en torno a la necesidad de que las empresas europeas ganen tamaño y capacidad de expansión. Para ello, se plantea avanzar hacia mercados de capitales más integrados y dinámicos que faciliten financiación a pymes y startups, permitiéndoles innovar y modernizar la economía. Costa insistió también en la importancia de reforzar a las grandes compañías europeas para que puedan competir en igualdad de condiciones a escala global. En el actual escenario internacional, el dirigente defendió una política comercial activa que proteja a las empresas europeas frente a prácticas desleales y presiones económicas externas. Asimismo, destacó la necesidad de aumentar y optimizar tanto la inversión pública como la privada, con especial énfasis en movilizar el ahorro europeo hacia proyectos productivos.
Entre las propuestas sobre la mesa figura la iniciativa “Made in Europe”, promovida en los últimos días por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. La idea consiste en priorizar a empresas europeas en determinadas licitaciones públicas estratégicas. Von der Leyen considera que puede ser una herramienta útil para reforzar la capacidad industrial, aunque advierte que debe aplicarse con cautela, basándose en análisis económicos sólidos y respetando los compromisos internacionales.
El debate, impulsado especialmente por Francia, no cuenta con un consenso pleno. Algunos Estados miembros —entre ellos Alemania, Países Bajos y varios países nórdicos y bálticos— muestran reservas ante una aplicación amplia de esta política. Además, también se ha planteado la posibilidad de avanzar hacia una “Europa a dos velocidades” ante las diferencias internas. Previo al encuentro principal, un grupo de líderes, incluidos el canciller alemán Friedrich Merz, la primera ministra italiana Giorgia Meloni y el dirigente belga Bart De Wever, mantuvieron una reunión para coordinar posiciones, en la que no participó el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez.
Publicado el : 12 de febrero de 2026

Compartir este artículo:












