
Los partidos tradicionales de Colombia renuncian a candidato propio para la Presidencia.
Los partidos Liberal y Conservador, que durante más de un siglo dominaron la política de Colombia, no presentarán candidato propio en las elecciones presidenciales de este año. Tampoco lo harán Partido de la U ni Cambio Radical, lo que refleja el debilitamiento de las colectividades tradicionales en la contienda por la Casa de Nariño. Sin embargo, su ausencia directa no implica que renuncien a influir en el resultado: las elecciones legislativas del 8 de marzo serán clave para medir su capacidad de movilización y definir a qué aspirante respaldarán.
Dentro de estos partidos hay posturas diversas sobre a quién apoyar. Algunos sectores miran con simpatía al candidato de derecha Abelardo De La Espriella, mientras otros mencionan nombres como Juan Carlos Pinzón o Paloma Valencia. En Cambio Radical, la ausencia de una candidatura propia tras los problemas de salud de Germán Vargas Lleras ha llevado a que dirigentes y aspirantes al Congreso busquen alianzas estratégicas para no repetir la fragmentación de 2022, cuando el respaldo dividido debilitó su peso electoral.
Algunos líderes consideran que el verdadero objetivo ahora es preservar su representación parlamentaria más que disputar directamente la presidencia. Voces conservadoras reconocen que, desde hace años, los partidos tradicionales han perdido la capacidad de transferir votos de manera decisiva a un candidato presidencial. La irrupción de nuevas fuerzas políticas y el impacto de las redes sociales han erosionado las estructuras partidistas clásicas, obligándolas a negociar apoyos en lugar de imponer candidaturas propias.
La experiencia de elecciones anteriores, como la de 2018, evidenció esa pérdida de influencia cuando candidaturas respaldadas por varias colectividades tradicionales obtuvieron resultados modestos. En este contexto, el interés principal de muchos dirigentes se centra en mantener sus curules y evitar que movimientos emergentes les resten espacio en el Congreso. Así, aunque no compitan con candidato propio, los partidos históricos buscan conservar su poder territorial y legislativo, mientras evalúan cuál aspirante presidencial puede representar mejor sus intereses en una contienda cada vez más fragmentada.
Publicado el : 19 de febrero de 2026

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