
Narcotráfico, Haití y energía verde marcan la I Asamblea UE-Caribe.
En la ciudad de St. John, en Antigua y Barbuda, se celebró la primera Asamblea Parlamentaria entre la Unión Europea y el Caribe, un encuentro en el que representantes de ambas regiones abordaron temas sensibles como el narcotráfico, la crisis en Haití, el cambio climático, la transición energética y la falta de oportunidades para la juventud caribeña.
Ashley Lashley, asesora de la ONU y portavoz juvenil del CARICOM, subrayó que la fragilidad de Haití no puede analizarse solo como un problema actual, sino también como resultado de factores históricos y dinámicas internacionales. A su juicio, las crisis que afectan a los pequeños Estados insulares deberían asumirse como una responsabilidad global y no únicamente regional. También insistió en que las vulnerabilidades del Caribe no son inevitables si existe voluntad política y cooperación internacional.
Durante las sesiones se debatieron asuntos como la resiliencia frente a desastres naturales, el impulso a las energías renovables, el comercio, la inversión y la lucha contra el crimen organizado transnacional. Asimismo, se trataron disputas territoriales en la región, en un contexto geopolítico marcado por tensiones internacionales y la defensa del multilateralismo.
La Unión Europea destacó su interés en reforzar los lazos con los países del CARICOM y con el grupo de Estados de África, Caribe y Pacífico (ACP), promoviendo iniciativas como la estrategia Global Gateway para apoyar la transición verde y digital. Desde el Caribe, se remarcó la necesidad de inversiones en energías limpias, especialmente energía solar para escuelas y comunidades vulnerables, en una región rica en sol y viento pero todavía dependiente de combustibles fósiles importados.
Lashley también puso el foco en la inseguridad energética, el endeudamiento creciente tras cada catástrofe natural y la emigración de jóvenes ante la escasez de oportunidades económicas. En materia de seguridad, advirtió sobre el aumento de la violencia armada vinculada al narcotráfico y al tráfico ilícito de armas, señalando que muchos países caribeños no producen armamento, pero sufren sus consecuencias debido a sus extensas costas y limitadas capacidades de control. En el caso de Haití, la situación fue descrita como un reflejo de dinámicas geopolíticas más amplias, donde la inestabilidad política, la violencia de bandas y la debilidad institucional siguen agravando la crisis. El encuentro dejó claro que los desafíos del Caribe requieren respuestas coordinadas y sostenidas a nivel internacional.
Publicado el : 22 de febrero de 2026

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