
«Estoy dispuesto a ir a la cárcel en vuestro lugar»: la promesa de El alami a sus colaboradores.
El exministro de Industria y Comercio de Marruecos, Moulay Hafid Elalamy, ha revelado las dificultades que afrontó al asumir la dirección del departamento, debido a la reticencia de varios responsables administrativos a firmar expedientes y tomar decisiones por temor a posibles investigaciones del Tribunal de Cuentas. Según explicó, se vio obligado a asumir personalmente la firma de numerosos documentos durante varias semanas para desbloquear el funcionamiento del ministerio.
Elalamy realizó estas declaraciones durante su participación en el foro «Empresarios en movimiento», organizado por la Confederación General de Empresas de Marruecos (CGEM) en Casablanca. El exministro afirmó que, al incorporarse al departamento, se encontró con una situación de rigidez administrativa, en la que los responsables evitaban firmar documentos y resolver las solicitudes que tenían sobre la mesa. Según relató, durante las primeras semanas le resultó difícil comprender las razones de este comportamiento.
Posteriormente, uno de los responsables le explicó los temores que condicionaban la actuación de los funcionarios. La aprobación de una solicitud administrativa podía convertirse, cinco o seis años después, en motivo de una investigación que obligara al firmante a justificar una decisión cuyos detalles quizá ya no recordara. La situación podía complicarse aún más si, con el paso del tiempo, se descubría algún vínculo familiar o de afinidad entre el beneficiario de una autorización y el funcionario que la había concedido.
Elalamy recordó que su interlocutor resumió el problema como un dilema para los responsables administrativos: aprobar una solicitud y exponerse a posibles consecuencias futuras, o rechazarla para evitar los riesgos asociados a la firma. Según la explicación que recibió, algunos funcionarios optaban por la segunda alternativa, ya que una decisión favorable podía exigir justificaciones posteriores, mientras que una negativa no generaba el mismo nivel de preocupación.
Ante esta situación, el entonces ministro decidió dirigirse a Driss Jettou, que presidía en aquel momento el Tribunal de Cuentas, para buscar una solución que permitiera a la Administración recuperar su capacidad de decisión. «Mi querido amigo, te necesito. Necesito tu ayuda para resolver esta situación y poder trabajar», recordó que le dijo.
Paralelamente, Elalamy optó por intervenir directamente para tranquilizar a sus colaboradores y asumir la responsabilidad de las decisiones administrativas. Reunió a los responsables y les comunicó que estaba dispuesto a firmar los expedientes en su lugar, al considerar que asumir responsabilidades formaba parte de las obligaciones inherentes a su cargo ministerial.
«Estoy dispuesto a ir a la cárcel en vuestro lugar», afirmó que les dijo. El exministro explicó que pidió a sus colaboradores que prepararan los documentos y se los remitieran para su firma, asegurándoles que asumiría personalmente las consecuencias de cualquier error que pudieran cometer. Con este mensaje, pretendía disipar sus temores y recuperar la confianza en el funcionamiento administrativo.
Según su relato, esta situación se prolongó durante tres o cuatro semanas, periodo en el que firmó los expedientes que sus colaboradores se resistían a aprobar. Finalmente, los responsables comenzaron a recuperar sus funciones y a ejercer de nuevo sus competencias, al comprobar que el ministro estaba dispuesto a asumir la responsabilidad de las decisiones adoptadas.
Elalamy aseguró que esta experiencia contribuyó a modificar la forma de gestionar los expedientes dentro del ministerio. La aprobación de solicitudes comenzó a convertirse en una práctica más habitual entre los responsables, frente a la tendencia anterior a evitar las firmas por miedo a posibles investigaciones.
Su testimonio pone de relieve el difícil equilibrio entre el control de las decisiones administrativas y la necesidad de garantizar la continuidad de los servicios públicos. También ilustra cómo el temor a asumir responsabilidades puede ralentizar la gestión institucional y convertir la inacción en una alternativa aparentemente menos arriesgada para los funcionarios.
Publicado el : 18 de octubre de 2026
Compartir este artículo











