
En Nueva York, Bourita defiende alianzas público-privadas para afrontar los retos de financiación.
El ministro de Asuntos Exteriores, Cooperación Africana y Marroquíes Residentes en el Extranjero, Nasser Bourita, destacó este miércoles en Nueva York que, bajo el impulso de Su Majestad el Rey Mohammed VI, Marruecos ha convertido la complementariedad entre la acción pública y la iniciativa privada en uno de los pilares de su modelo de desarrollo.
Bourita intervino en la apertura de un evento de alto nivel organizado conjuntamente por Marruecos y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), bajo el lema «Financing the Future: Partnerships between Public and Private Actors to Invest in Development», celebrado al margen de la 81.ª sesión de la Asamblea General de Naciones Unidas.
El encuentro reunió a ministros y altos responsables, representantes de organizaciones internacionales, instituciones financieras, empresas privadas y actores del desarrollo para analizar nuevas fórmulas de colaboración destinadas a responder a las crecientes necesidades de financiación del desarrollo.
El ministro señaló que, aunque las finanzas públicas siguen siendo indispensables, por sí solas no pueden cubrir las ambiciones de desarrollo. En este sentido, recordó que el déficit anual de financiación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible se estima en 4,3 billones de dólares.
Ante este escenario, Bourita subrayó que el reto no consiste únicamente en movilizar más recursos, sino también en desarrollar nuevos mecanismos de financiación, especialmente mediante asociaciones público-privadas capaces de conectar los recursos públicos con el capital privado y aprovechar la innovación, la tecnología y la experiencia.
Asimismo, recordó que Marruecos ha emprendido una profunda transformación de su marco de inversión, con el objetivo de elevar progresivamente la participación del sector privado hasta cerca de dos tercios de la inversión nacional de aquí a 2035.
Esta estrategia se apoya, entre otros instrumentos, en la nueva Carta de Inversiones y en mecanismos públicos destinados a estimular la inversión privada, como el Fondo Mohammed VI para la Inversión.
Según Bourita, la experiencia marroquí demuestra que el impacto de la inversión no debe medirse únicamente por el volumen de capital movilizado, sino también por los empleos generados, las infraestructuras construidas, la mejora de los servicios y la creación de valor sostenible para los ciudadanos. Como ejemplos, citó el complejo solar Noor Ouarzazate, el puerto Tanger Med y la línea de alta velocidad entre Casablanca y Tánger.
En cuanto a África, el ministro señaló que, ante unas necesidades anuales de financiación de infraestructuras estimadas entre 181.000 y 221.000 millones de dólares para el periodo 2023-2030, el desafío consiste en «transformar el potencial africano en proyectos y los proyectos en inversiones».
En este contexto, destacó varias iniciativas impulsadas por Marruecos, entre ellas el Gasoducto Africano Atlántico, la Iniciativa Atlántica para los Estados del Sahel y el Proceso de los Estados Africanos del Atlántico, presentadas como parte de una misma estrategia orientada a conectar economías, acercar mercados y crear condiciones para una prosperidad compartida.
Bourita también puso de relieve el papel de los bancos multilaterales de desarrollo en la reducción de riesgos, la mejora de la viabilidad financiera de los proyectos y la movilización de capital privado a largo plazo.
Asimismo, instó al sistema de Naciones Unidas para el desarrollo a aprovechar su presencia sobre el terreno y su experiencia para facilitar la cooperación entre gobiernos, instituciones financieras y sector privado, apoyar la preparación de proyectos financiables y promover soluciones adaptadas a las distintas realidades y vulnerabilidades de los países.
En este sentido, propuso cuatro líneas de actuación: reducir la fragmentación normativa y avanzar hacia marcos comunes para las asociaciones público-privadas; explorar mecanismos regionales de coinversión; desarrollar plataformas regionales de garantías y reducción de riesgos; y promover una financiación diferenciada que tenga en cuenta, además del PIB, las vulnerabilidades específicas de cada país, como la situación de los países sin litoral y la exposición al cambio climático.
Finalmente, Bourita llamó a «crear las condiciones para una nueva generación de asociaciones capaces de movilizar financiación» y reiteró la disposición de Marruecos a seguir compartiendo su experiencia con sus socios mediante una cooperación Sur-Sur y triangular basada en la solidaridad, el codesarrollo y las alianzas mutuamente beneficiosas.
Publicado el : 24 de septiembre de 2026
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