
EE. UU. e Israel lanzan ofensiva conjunta contra Irán.
Estados Unidos e Israel lanzan una ofensiva conjunta contra Irán con el objetivo declarado de forzar un cambio de régimen
Ocho meses después del último gran enfrentamiento en la región, Israel y Estados Unidos han iniciado una amplia operación militar contra Irán, en una acción sin precedentes por su carácter coordinado desde el primer momento y por su propósito explícito: debilitar y eventualmente derribar al régimen de la República Islámica.
La ofensiva, descrita por el presidente estadounidense Donald Trump como “masiva”, ha tenido como blancos iniciales a altas figuras del liderazgo iraní, entre ellas el líder supremo, Ali Jameneí, y el presidente Masoud Pezeshkian. Hasta ahora no existe confirmación oficial sobre el alcance de los daños ni sobre el destino de los dirigentes señalados como objetivos. Sin embargo, algunas fuentes citadas por agencias internacionales sostienen que responsables militares de alto rango habrían fallecido en los bombardeos, extremo que tampoco ha sido verificado por Teherán.
El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, afirmó que la operación se prolongará “el tiempo que sea necesario” y que busca eliminar lo que considera una amenaza existencial para Israel. Por su parte, Trump instó públicamente a la población iraní a aprovechar el momento para tomar el control político del país una vez concluida la ofensiva.
Respuesta iraní y escalada regional
Irán reaccionó con ataques con misiles y drones contra distintos puntos de Israel y contra instalaciones militares estadounidenses en varios países de Oriente Próximo. Se registraron explosiones en Baréin, Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Arabia Saudí. Las autoridades iraníes calificaron la ofensiva como una agresión contra su soberanía y anunciaron que responderán “con firmeza”.
En Israel, el Gobierno declaró el estado de emergencia y activó sistemas antimisiles tras la detección de proyectiles. Las sirenas antiaéreas sonaron en varias ciudades, incluida Jerusalén, mientras que el espacio aéreo fue cerrado temporalmente.
Al mismo tiempo, la misión naval europea Aspides informó de que el tránsito por el Estrecho de Ormuz quedó interrumpido, una vía estratégica por la que circula cerca del 20% del petróleo mundial. El posible bloqueo de esta zona representa uno de los principales instrumentos de presión con los que cuenta Teherán.
Impacto interno en Irán
En la capital iraní se reportaron explosiones y columnas de humo en zonas consideradas sensibles desde el punto de vista militar y estratégico. El Gobierno pidió calma a la población y aseguró que los servicios esenciales seguirán funcionando. No obstante, medios locales informaron de compras masivas de alimentos y largas filas en gasolineras, mientras universidades y escuelas fueron cerradas hasta nuevo aviso.
Tampoco se ha ofrecido un balance definitivo de víctimas civiles, aunque agencias estatales iraníes informaron de un ataque contra una escuela en el sur del país que habría causado decenas de fallecidos.
Un conflicto de larga data
La ofensiva actual se inscribe en una rivalidad que durante años se desarrolló en la sombra mediante ciberataques, asesinatos selectivos y enfrentamientos indirectos a través de aliados regionales. En los últimos dos años, ambos países han protagonizado varios choques directos de intensidad creciente.
Israel considera que la coyuntura actual marcada por la debilidad económica y política de Irán y por el deterioro de sus aliados regionales representa una oportunidad estratégica. Por su parte, Washington sostiene que el objetivo central es impedir que Teherán avance en su programa nuclear.
La operación conjunta abre una nueva fase de incertidumbre en Oriente Próximo, con riesgo de ampliación del conflicto y consecuencias económicas globales, especialmente en el mercado energético. La comunidad internacional observa con preocupación una escalada que podría redefinir el equilibrio de poder en la región.
Publicado el : 28 de febrero de 2026

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