
André Azoulay destaca el papel de Marruecos y Grecia como puentes de civilización.
André Azoulay, consejero del rey Mohammed VI, afirmó este miércoles en Atenas que Marruecos y Grecia representan dos modelos civilizatorios históricos que han logrado transformar la diversidad en una fuente de fortaleza y convertir la memoria compartida en un puente hacia el futuro.

Durante su intervención en un seminario internacional titulado “Diálogo de Civilizaciones”, Azoulay destacó que la celebración de este encuentro en Atenas posee una profunda carga simbólica, ya que la ciudad está vinculada históricamente a la filosofía, la democracia y la búsqueda humana del conocimiento. Señaló además que el foro no se limita a una dimensión diplomática o académica, sino que constituye un encuentro entre dos civilizaciones mediterráneas que han contribuido a consolidar los valores del diálogo y la convivencia.
El consejero real subrayó que Marruecos y Grecia han sido, a lo largo de la historia, espacios abiertos al intercambio y al diálogo cultural. En este sentido, recordó que el mar Mediterráneo no representó únicamente una frontera geográfica, sino un espacio de conexión entre culturas, religiones e imaginarios colectivos.
Azoulay señaló también que el mundo atraviesa actualmente una etapa marcada por la fragmentación, el miedo y el repliegue identitario, lo que hace necesario recuperar los valores de la convivencia y el entendimiento mutuo. Añadió que esta visión se refleja en el modelo marroquí impulsado por el rey Mohammed VI, basado en la pluralidad cultural y la apertura hacia África, Europa y el espacio mediterráneo.
Asimismo, explicó que una de las principales particularidades de Marruecos reside en considerar la diversidad como una elección civilizatoria. Según indicó, los componentes judío, islámico, amazigh, árabe, africano, andalusí y mediterráneo conviven dentro de una identidad nacional compartida.
El responsable marroquí destacó además que la preservación del patrimonio judío en Marruecos, así como la restauración de sinagogas, iglesias y mezquitas, no responde únicamente a iniciativas simbólicas, sino a una convicción política, cultural y humana basada en la dignidad y el respeto mutuo.
En referencia a Grecia, Azoulay afirmó que el país encarna igualmente un profundo legado civilizatorio fundamentado en el pensamiento crítico, el humanismo y el diálogo, subrayando que ambas naciones comparten una misma vocación mediterránea.
El consejero del rey insistió en que las civilizaciones no entran en conflicto cuando conocen su propia identidad y respetan la de los demás, sino cuando dejan de escuchar, compartir conocimientos y construir un futuro común.
También hizo un llamamiento para convertir nuevamente el Mediterráneo en un espacio de esperanza y responsabilidad compartida, destacando el papel creciente de la diplomacia cultural y del diálogo interreligioso en el contexto internacional actual.
Azoulay concluyó señalando que “la cultura no es un lujo, sino una elección estratégica”, mientras que “la memoria no representa nostalgia del pasado, sino una fuerza capaz de construir el futuro”, y que “el diálogo no es una muestra de debilidad, sino de sabiduría”.
El encuentro contó con la participación de representantes de las tres religiones monoteístas y de la ministra griega de Educación y Deportes. Durante la ceremonia también se entregó a la Iglesia Ortodoxa una cruz elaborada con madera de enebro por artesanos marroquíes, en un gesto simbólico de convivencia y acercamiento cultural.
Publicado el : 21 de mayo de 2026

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