
Canadair, Turbo Thrush y Super Puma: el escudo aéreo de Marruecos contra el fuego.
Fuerzas Armadas Reales: preparación operativa e intervenciones aéreas coordinadas contra los incendios forestales
Kenitra, 3 de agosto de 2026. Las Fuerzas Armadas Reales desempeñan un papel fundamental dentro del dispositivo nacional de lucha contra los incendios forestales, mediante la movilización de sus diferentes medios aéreos. Entre ellos destaca una flota de las Fuerzas Aéreas Reales integrada por ocho aviones Canadair CL-415 y 15 aeronaves Turbo Thrush, además de dos helicópteros contraincendios EC225 Super Puma pertenecientes a la Gendarmería Real.
Estos esfuerzos se enmarcan en un plan nacional preventivo contra los incendios forestales, desarrollado en estrecha coordinación entre los distintos organismos implicados. Participan las unidades especializadas de las Fuerzas Armadas Reales, la Gendarmería Real, las Fuerzas Auxiliares, Protección Civil, las autoridades locales, el Centro Nacional para la Gestión de Riesgos Climáticos Forestales, la Agencia Nacional de Aguas y Bosques y la Dirección General de Meteorología.
La flota de aviones Canadair, con base en la Tercera Base Aérea de Kenitra, desempeña una función esencial en las operaciones aéreas de extinción, organizadas conforme a una clasificación nacional compuesta por cuatro niveles.
En el primer nivel, los equipos terrestres se encargan de contener el fuego. Los medios aéreos, especialmente los Canadair, comienzan a intervenir a partir del segundo nivel. El tercero requiere la movilización de las unidades aéreas de la Gendarmería Real, mientras que el cuarto contempla, en caso necesario, la solicitud de asistencia internacional para proteger vidas, bienes y el patrimonio forestal.
El teniente coronel Badr Bourassi, comandante del escuadrón contraincendios de la Tercera Base Aérea de Kenitra, explicó que la misión principal de esta unidad consiste en proteger los bosques, la población y sus bienes, interviniendo con rapidez y eficacia desde el momento en que se detecta un incendio.
Añadió que la efectividad de estas operaciones se basa en la disponibilidad permanente de los equipos aéreos y técnicos, así como en la estrecha coordinación entre pilotos, técnicos y el resto de los intervinientes. En este sentido, subrayó que la rapidez de respuesta resulta decisiva para frenar la propagación del fuego y reducir sus consecuencias.
También indicó que el escuadrón participa cada año en la campaña nacional contra los incendios forestales y que anteriormente ha intervenido fuera de Marruecos en misiones de cooperación con países amigos. Su lema, señaló, continúa siendo: «Preparación, profesionalidad y servicio a la patria».
Por su parte, el comandante Anas Belhaj, piloto de un Canadair, explicó que esta aeronave anfibia puede posarse sobre el mar, embalses o lagos para cargar agua directamente, sin necesidad de regresar al aeropuerto.
La operación de carga dura aproximadamente 12 segundos y permite recoger más de 6.000 litros de agua. Posteriormente, el avión se dirige de inmediato hacia el foco del incendio para descargarla y contribuir a contener las llamas.
Diseñado para operar en condiciones difíciles, el Canadair puede acceder a regiones montañosas y zonas forestales escarpadas a las que otros medios tienen dificultades para llegar. Su tripulación está formada por dos pilotos que trabajan con una coordinación precisa para garantizar la seguridad y eficacia de cada misión.
Respecto a los helicópteros Super Puma de la Gendarmería Real, la suboficial Fatima Zahra Afchkou explicó que han sido equipados con un moderno sistema contraincendios. Este consiste en un depósito instalado bajo el aparato, con capacidad para unos 2.500 litros de agua o producto retardante.
El depósito puede volver a llenarse en apenas 20 segundos desde un lago, un embalse o cualquier punto de agua cercano al incendio. Gracias a este sistema, a la experiencia de los pilotos y a la coordinación con los equipos terrestres y las autoridades locales, cada intervención se ejecuta con un elevado nivel de precisión y profesionalidad.
El suboficial Mohamed Diba, piloto de un Turbo Thrush, señaló que esta aeronave especializada dispone de un depósito con una capacidad de entre 2.000 y 2.500 litros y puede alcanzar una autonomía de vuelo de cuatro horas y media.
Las descargas de productos extintores se realizan en condiciones que exigen combinar la rapidez de intervención con el cumplimiento de las medidas de seguridad. Todas las operaciones dependen, principalmente, de una coordinación rigurosa con el centro de mando, las autoridades locales y los equipos desplegados sobre el terreno.
Esta preparación operativa está respaldada por un sistema de mantenimiento preventivo y periódico. Fuera de la temporada de incendios, las aeronaves se someten durante varios meses a importantes trabajos de revisión, que abarcan los sistemas esenciales, los trenes de aterrizaje, los depósitos de agua y los motores.
También se realizan controles diarios para tratar los efectos provocados por la salinidad del agua del mar y el humo de los incendios, garantizando así la disponibilidad operativa de la flota durante toda la campaña.
El general de brigada aérea Rachid Akaoui, comandante de la Base Aérea de Apoyo General de las Fuerzas Aéreas Reales, destacó que la experiencia adquirida en el mantenimiento mayor de los Canadair permite devolver los aviones al servicio en plenas condiciones operativas y respetando los estándares más exigentes de aeronavegabilidad y seguridad.
Añadió que esta capacidad, basada íntegramente en competencias nacionales, contribuye a reducir el tiempo de inmovilización de los aviones, mejorar la disponibilidad de la flota y reforzar la soberanía nacional en el ámbito del mantenimiento aeronáutico pesado.
La suboficial jefe Rahma Joumoua, técnica especializada en los sistemas electrónicos del Canadair, explicó que el mantenimiento mayor incluye la rehabilitación de los equipos de aviónica y las redes de cableado eléctrico, esenciales para la navegación, las comunicaciones y el control.
Los trabajos comprenden la inspección de los dispositivos electrónicos, la reparación o sustitución de los componentes dañados y la verificación de las conexiones eléctricas conforme a las normas establecidas. Todo ello permite mejorar el rendimiento de la aeronave y elevar los niveles de seguridad durante las misiones.
Este dispositivo integrado, basado en la coordinación institucional, la preparación operativa, la formación continua y el mantenimiento especializado, refleja el compromiso de las Fuerzas Armadas Reales con la protección de los bosques y del medioambiente, así como con el fortalecimiento de la capacidad de Marruecos para responder rápida y eficazmente ante los incendios forestales.
El director general de la Agencia Nacional de Aguas y Bosques, Abderrahim Houmi, señaló que el Reino ha movilizado importantes recursos humanos y técnicos. El dispositivo cuenta con más de 2.800 vigilantes y guardas forestales distribuidos por las distintas regiones del país, responsables de las labores de vigilancia y alerta temprana.
Estos medios están respaldados por aviones Canadair, cada uno con capacidad para transportar seis toneladas de agua, helicópteros con capacidad para dos toneladas y aeronaves Turbo Thrush cuyos depósitos oscilan entre una tonelada y media y tres toneladas.
El dispositivo terrestre incluye, además, numerosos vehículos de primera intervención de la Agencia Nacional de Aguas y Bosques, junto con camiones y equipos de Protección Civil y unidades especializadas de las Fuerzas Armadas Reales, la Gendarmería Real, las Fuerzas Auxiliares y las autoridades locales. Todos trabajan bajo un mando unificado y en coordinación permanente.
Publicado el : 4 de agosto de 2026
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